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María Isabel: pasión martiana

febrero 22, 2015

Por. Ismary Barcia
Puede valerse apenas de un ojo, pero aun así María Isabel dedica horas a su placer preferido: la historia. Mientras se mece en el criollo sillón que la acoge en cada sesión de lectura, esta cienfueguera especial revela:
“He leído el presidio político en Cuba, “Yo conocí a Martí”, “La niña de Guatemala”…
Aunque el retraso mental moderado que padece no la dejó rebasar más allá del sexto grado, fue su avidez la lectura quien la condujo por proezas y vidas fecundas como la martiana, superando la discapacidad intelectual
“Martí nació el 28 de enero de 1853, -recuerda, y le viene a la mente una cancioncilla infantil que ha aprendido la mayoría de los cubanos-, Era un enero sin Sol, allá en la calle de Paula, cuando al nacer aquél niño…se abrió la fuente del Alba…”
Tras la aparente simpleza, nadie imagina cuánto Mary ama la historia de su país y de América…cuántos próceres habitan en su mente frágil que se ha empeñado en cultivar, plantándole sucesos, fechas, anécdotas…
“El Maestro fundó el partido revolucionario cubano,…inició la guerra necesaria por la independencia, evoca. Él sufrió prisión a los 16 años de edad, en las canteras de San Lázaro le pusieron grilletes y allí conoció a un niño de 12 años llamado Lino Figueredo, y se conmovió mucho con ese niño”.
La inocencia dibuja en ella permanente sonrisa; y su andar peculiar, ya a sus 43 años temeroso de la vorágine de la urbe, la llevan a un recorrido pertinaz : la Biblioteca, la Librería de la ciudad, en busca de nuevos saberes que lleva consigo, imaginándose a veces parte de la última hazaña leída.
“José Martí se oponía a las injusticias: él no estaba de acuerdo con muchas cosas, como por ejemplo cuando estaba en Estados Unidos, se dio cuenta que ese país quería apoderarse de Cuba cuando salieran de ella los españoles…”
No hay barreras en su mente para quien amó a la Patria.
“Fue sencillo, escribió la Edad de Oro, él era un buen escritor y buen poeta, escribió para los niños de América “Los zapaticos de Rosa”… “Los versos sencillos”… rememora mientras remonta nuevamente el camino hacia la estatua del Apóstol en el parque que lleva su nombre… “Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma… y antes de morirme quiero, echar mis versos del alma…”
En ocasiones, afirma Mary, sentirlo vivo.
“ A veces sueño mucho, y en mis imaginaciones veo que Martí viaja por el mundo entero haciendo el bien”, confiesa cuando da los últimos pasos ante el conjunto escultórico.
En la ciudad de Cienfuegos sólo algunos conocen su verdadera historia, pero una que otra vez se han topado a esta “niña grande” que no falta a cada conmemoración o efeméride patria y que suelen ver sin día ni aniversario fijo, llevando flores al Maestro.
Y mientras coloca su tributo y le mira directo a la tararea Mary el final de la viaja estrofa.. “Abrió los ojos el niño y dijo con la mirada, Madre yo quiero esa estrella para alumbrar a mi Patria” .

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